jueves, 2 de octubre de 2008

I love John.

Con las colecciones de Galliano para Dior pasa lo mismo que con las de Prada, tenemos todos unas ganas locas de que se la peguen cada vez que desfilan, es decir cada seis meses. Unos y otros lanzan sus vaticinios de que le quedan dos días al frente de la casa, que Monsieur Arnaud está harto de sus delirios, etc, etc.



Lo primero, es que creo que le quedan muchos años al frente de la maison (hasta que él quiera en realidad ) Galliano y su equipo han convertido Dior en el buque insignia del gigante LVMH y no lo van a dejar escapar así como así. Para mi conjuga dos cosas excepcionales en un diseñador de moda, por un lado experimentación y creatividad, fidelidad a las líneas clásicas de la casa, y por otro lado ventas increibles. Le he oido decir mas de una vez que para él la linea de Costura es donde experimenta con cortes, tejidos y nuevas formas que mas adelante alimentan sus colecciones de Prt à porter y complementos.

No os equivoqueis también soy muy critico con él cuando se pone en plan excesivo, hubo colecciones que me empacharon hasta a mi que soy fan fatale de este buen hombre, pero incluso esas me encantan y algunas me han hecho hasata llorar de emoción. ¿Sabeis por qué? porque por muy excesivas, por muy jevis que sean llegan a una cosa muy complicada a la que muy pocos llegan, la perfección.


Galliano es de los pocos creadores de moda que tiene una visión propia del show, del peinado, de la historia que quiere contar, de los complementos, de la música, de las chicas que quiere que lleven los vestidos, su forma de caminar y en definitiva todo eso está en su cabeza. Hay un documental de la BBC donde cuentan el punto de partida de una de sus colecciones, que por cierto parte de la compra de un chándal por una libra en una retroshop, hasta el día del show, que me pone los pelos de punta. De cada modelo de costura él personalmente adapta para las clientas seis versiones diferentes del mismo, muy pocos consiguen eso.

Su show de anteayer es una consecuencia lógica del anterior y lo será del siguiente, un show quizás menos efecticista y mas sobrio, casi carente de complementos y joyas pero incluso ,sin aditamentos, el desfile y la ropa en si misma es una maravilla. Así que por todo esto un gran corte de managas para todos aquellos que lo critican anticipando una caida que por ahora no llega.


Gracias John.