Mi opinión al respecto es bastante mas jevy y maleducada porque parece que el fotoshop de los cojones y los retoques digitales de la mierda los he inventado yo, y parece también que la culpa de que se les retoque por completo la cara a nuestras cover girl patrias es culpa mía, de hecho la revista da la sensación o da a entender que mi barita mágica ha hecho que se retocaran las anteriores portadas de dicha publicación, leyendo el reportaje parece que me he deslizado por la noche en la redacción de la de la revista para, con toda mi maldad, retocar los defectos de Elsa Pataky y demás. Elle nos echa la culpa a todos nosotros por ser cómplices.

Esta nueva temporada Elle apuesta por la belleza natural sin retoques, ni pinchazos, ni rellenos, por eso una de las portadas se la dedica a Elsa Pataky que, como todo el planeta sabe, es una actriz de prestigio internacional que, ni abusa de retoques, ni de cirugías y es el paradigma de la naturalidad tanto por dentro como por fuera, además como premio en las páginas interiores nos dejan ver cómo se le descuelgan los rellenos a Beatrice D' Orleans y a otras luminarias patrias.
Por esto me gusta el Vogue Usa, porque usa el Fotoshop sin complejos ni remordimientos, porque consiguen poner las agendas de Nicole, Penélope, Marion y Kate de acuerdo para llevarlas a una playa para ser fotografiadas por la enorme Annie Leibovitz y en el resultado parece que cada una esté en un estudio diferente. El concepto de belleza de Anna Wintour desafía las leyes de la ética, la estética y la cordura y a mi me encanta. Vogue Usa no se dirige a mujeres corrientes sino a mujeres fuera de lo común con su propio criterio, inteligentes a las que una revista no les va a decir ni cómo comportarse, ni cómo vivir y mucho menos les va a hacer cambiar cada tres meses de forma de inyectarse mierda en la cara, en Vogue Usa recomiendan con fervor nuevos pinchazos y nuevos retoques, sin remordimientos. La naturalidad es para la gente corriente porque no se pueden comprar ni la mejor cosmética ni una mucama que les masajee la celulitis de la mañana a la noche.
La belleza natural es para los pobres.

El ambiente en el curro es absolutamente infernal, y es que uno que tiene la boca muy grande (y la falda muy corta) pero luego todos estos conflictos absurdos me repercuten en mi salud (mental) y esto hace que tome decisiones tontas que son absolutamente prescindibles, unas falsas Vans de lentejuelas plateadas o unas botas de caña de charol así lo atestiguan desde mi armario y me lanzan de vez en cuando un gran corte de mangas, se ríen de mi desde sus hermosas y brillantes cajas, en venganza, de vez en cuando, les amenazo con ponerlas a la venta e-bay o algún sitio web peor.

Mi Borrascha se me ha ido de las manos y se ha pasado al lado oscuro de la fuerza, se ha unido al equipo Mordor y creo que no tiene vuelta atrás. Un ascenso que pulula por la compañía se dirige peligrosamente a la bandeja de entrada del casi marido de Violator. Mi orgullo, podrido, se manifiesta en mi cara en forma de amabilidad absoluta, sonrisa congelada y falsa complacencia, prefiero morirme o donar mis Balenciagas al ejército de Salvación antes de que ninguna de estas perras minimalistas noten mi resquemor y amargura.
Y es que creo que estoy pasando una etapa de transición o mala. Y lo peor de todo es que ya dura demasiado, se está alargando mas de la cuenta y no puedo consentir que se enquiste en mi como le pasó a Chenoa cuando la dejó Bisbal y bajó, en chándal, a llorárselo a los reporteros que se apostaban delante de su apartamento.
Leí creo que en el Vanity Fair el síndrome este que ataca a las estrellas que hace que la gente sienta pena por ellos, casos como el de Jennifer Aniston que estuvo casada con Brad Pitt y el muy cabrón se la pegó con Angelina Jolie, y claro el todo Hollywood se apiada de lo chunga y colgada que se ha quedado y que es incapaz de rehacer su vida, bueno pues esto en Los Angeles es un síndrome que tiene nombre y todo, y yo me siento así, mas como Jennifer Aniston que como Chenoa mas que nada por una diferencia en las hechuras. Hablaba el reportaje de los matrimonios o parejas que se separan y uno de ellos se queda colgado sin otra pareja igual de guapa, otro ejemplo el de Bruce Willis. Es por eso por lo que las estrellas parece que no pasan el luto y se agarran a su nueva pareja en menos que canta un gallo, ser una estrella es superduro. Yo me siento así, y os lo digo a vosotros para que os jodáis y veáis que no llevo una vida de ensueño, que yo también tengo mi corazón, pequeño, pero late como el de Chenoa en chándal.

Aunque os parezca mentira yo me muevo muy malamente entre zorras, como me hago el chulito con la gente, el frío, el distante y el guay, la gente cree que soy igual que ellos pero carezco de astucia para saber con quién hablar de determinados temas, a quién lamer el culo y a quién no, porque en mi siempre encuentran sinceridad sin tapujos aunque a veces creo que que lo que tengo es falta de conocimiento.

Resulta que mi amada style.com , osea el Vogue de Anna y Grace, están esperando a que llegue la primavera para comprar la colección de diez diseñadores, hasta aquí el titular es hasta sabroso, el problema es que según la web una de las mejores colecciones del verano que viene es la de Louis Vuitton by Marc Jacobs(????). Yo pensaba que Marky con esta última colección había ya tocado fondo en cuanto a mamarrachismo y falta de imaginación. Pensaba, tonto de mi, que la opinión era generalizada, Marc Jacobs ha perdido el rumbo y tiene muy poco que decir en su firma y nada en Louis Vuitton, me ha extrañado bastante que la web califique esta colección como una de las diez mejores de la temporada, a mi me ha parecido una tomadura de pelo y algo como de diseñador impostor. Os oigo desde aquí a alguno de vosotros defendiendo esta colección, que sé cómo jugáis con el manido "es que tu no lo entiendes" o "puede que el estilismo sea un poco vanguardista aunque luego las piezas por separado son muy creativas", y una mierda que os comais!!. A todos vosotros que intentéis defender esta colección os recomiendo que echéis un vistazo a la colección del verano pasado de Roberto Piqueras que mas o menos es del mismo estilo e incluye piezas igual de imaginativas y excepcionales y por supuesto cuesta menos de la mitad.
Rabioso me pone esto, rabioso.
















