Me gusta mucho cómo presenta sus colecciones, son pequeñas y en menos de veinte minutos te cuela un traje color yema, un jersey de cuadros y un abrigo fucsia, el resto de la colección está completamente llena de perfectos trajes para él y para ella en colores como el gris o el negro con unas estupendas camisas y tú te quedas con que la colección es amarillo y negro, de cuadros y fucsia.

Es genial porque, sin aburrir al personal, te presenta unas pinceladas de lo que te quiere contar y te cuela un par de cosas que, en una pasarela tan importante, casi no existen: la calidad y una imagen de marca reconocible.
En menos de diez años todo el país sabe algo de Davidelfin y eso para una firma joven es un handicap. Muchos reconocen sus prendas y una parte bastante grande anhela vestirlas. Eso es lo que le faltan a la mayoría de los diseñadores españoles, una imagen de marca reconocible, hacer que la gente consumidora de moda muera por una prenda suya, ya sea en forma de un perfecto traje o una camiseta de un dibujo de Divine, que ni siquiera es suyo. Esto, mas que otra cosa, es en lo que se basa la industria de la moda o si no pregunten a Ralph Lauren, a Calvin Klein o a Ágatha Ruiz de la Prada...todo el mundo se ríe de ella mientras ella se forra y se ríe de todo el mundo.

Conoces a su musa, imagen y socia Bimba Bosé, y casi a todos los modelos que desfilan para él y son además colaboradores, gente como Abraham Ortuño, icono patrio, a su ayudante Carlos Doblas que también es diseñador y a su fotógrafo de cabecera Gerard Estadella. Conoces a muchos fans suyos, como Mario Vaquerizo de Alaska, a las Dover...y esto genera algo muy nuestro, muy español, la envidia. La envidia es sinónimo de éxito. Todo el mundo dice pasar de su pandilla y todos babeamos por formar parte de su cuchipandi.
En Cibeles oí miles de chismorreos alrededor de la figura de Davidelfín, del futuro de su marca, del cierre de sus tiendas, de su supuesta ruina... todo lo que lo rodea tiene morbo y se nota. Desconozco los resultados económicos de su firma y creo que he leído en una entrevista que su tienda de Jorge Juan, que era una monada, la cerró para dejar sólo abierta la que tiene en la Plaza de Chueca. Tal vez los rumores de cierre vinieran porque, como todos sabéis, presentó en esos días su colaboración con la página de venta on line Yoox.com que comenzó vendiendo stocks de grandes firmas y ahora, con mas de siete millones de visitas y venta en todo el planeta, se ha convertido en una plataforma de venta para diseñadores con una distribución limitada y para firmas consagradas sin división de venta on line. Con motivo del lanzamiento de esta edición especial, que celebraba el décimo aniversario de la firma, Davidelfin presentó diez prendas míticas de sus colecciones, la mayoría de ellas relacionadas con el tailoring, de cortes perfectos y limpios en blanco, negro y gris.
Ahora que los cauces que los italianos inventaron en los setenta para distribuir sus productos, por medio de licencias, han quedado obsoletos y sus empresas en suspensión de pagos, la venta on line por medio de páginas webs potentes, entre otras cosas, aligera los costes y de paso se carga de un plumazo a los intermediarios que son los que encarecen los productos. El futuro de la moda pasa por internet y la venta on line y es una herramienta publicitaria muy barata y que llega a todo el universo.

Para los diseñadores jóvenes, la red es una plataforma ideal de exhibición planetaria y la venta on line una nueva forma de aumentar mercado. No sé cómo van las ventas de esta colección pero hay una cosa inequívocamente real y es que los usuarios que desde todos los rincones del planeta entren en la web pueden ver en portada una casilla en la que Bimba Bosé con el pelo naranja, presenta al enfant terrible de la moda española,una publicidad impagable para una empresa tan pequeña aunque yo siempre pensé que el enfant terrible de la moda española era Javier Larraínzar.




