
Uno de los placeres máximos de Chanel era despreciar a sus enemigos o competencia, practicando una cosa que Karly se ha atado al dedo desde que es director creativo de Chanel, ser mas snob que Menkes, Wintour y Blanks juntos y mas inquisitivo que Torquemada. El desprecio y el ridículo hacia sus competidores nos dejó para historia miles de frases lapidarias de Gabrielle, la hija del vendedor ambulante, contra Elsa Schiaparelli, Yves Saint Laurent, Mary Quant, Cardin, Courrèges, Dior... lo intentó contra Cristobal Balenciaga y la jugada le salió picona, él jamás le perdonó y nunca le volvió a dirigir la palabra. Ella sabía que él era mejor, un maestro del patronaje y un revolucionario silencioso, un artista sin un ápice de frivolidad que dió a este negocio una dignidad que las costureras, premières y petite mains no podían darle.

Al igual que Chanel, Monsieur Karla se ha metido con todo el mundillo, excepto con los que él cree que son o mejores que él o no están anclados en el pasado, apostó a muerte por el equipo de Visionaire y la jugada le salió genial, olisqueó un traje de Heidi Slimane arriesgándose apostando por la competencia y todos sabemos lo que ocurrió. Su olfato para cazar la tendencia (la mayoría ciclotímicas, se repiten como el ajo y él por su edad las ha vivido todas), y su poder para arrimarse a lo nuevo (primero fue Gilles Dulfour, luego, Stella Tenant, antes Claudia, después Brandi Quiñones, primero Inés de la Fressange después Victoire de Castellaine, Jeremy Scott, su guardaespaldas, Brad Koenig, fueron lo que hoy son Giacobini o Lohan o las Olsen...). Porque una cosa es cambiar de colaboradores con los años y otra muy diferente hundir la carrera de la gente que lleva mucho tiempo labrándose un futuro, ¿qué miedos le rondarán para hundirlos cuando les abandona?.

Se habla en todos los medios de comunicación de su prolífica carrera como diseñador en Chloé, Chanel, Fendi, en su propia línea, sus trabajos en editoriales de moda para el Women's Wear Daily, Visionaire o sus trabajos fotográficos para las campañas que él mismo diseña, lo que nadie dice es lo mal fotógrafo que es y lo absolutamente fuera de onda que están sus campañas de moda. Su talento, al igual que el de otros muchos, se agotó hace tiempo, su trabajo en los 80's para Chanel fue excepcional, ahora sólo hace refritos del pasado que por lo menos a mi no me hacen vibrar.

Chanel elevaba a las nuevas estrellas del cine, Romy Schneider, Brigitte Bardot, Anoucke Aimée y un largo etc de actrices pasaron por su taller para ser vestidas en exclusiva con sus trajes de tweed y sus vestidos de noche, todas y cada una acabaron renunciando al traje y huyeron a los brazos de maestros de su generación, modistos mas jóvenes que estaban mas al tanto de la calle, unas se largaron a los brazos de Courrèges, otras a los de Cardin, otras cayeron en la espiral sensual de Saint Laurent. A todas acabó despreciando y criticando sin piedad, ¿qué miedo al abandono rondaba su cabeza?.

Lagerfeld decía de Claudia Schiffer (rubia, curvilínea, tetona y teutona) que representaba la mujer Chanel de los 90's, fresca, inteligente, sana... y alemana, sólo encumbró a Schiffer para hacerle la puñeta a De la Fressange que había representado durante años el allure del chic francés (flaca, altísima, morena y de pelo corto), cuando se olió que el reinado de Schiffer en las pasarelas tocaba a su fin y que a ésta le salía mas rentable trabajar para Citröen, Fanta, L´Oreal, o para su propio nombre, comenzó el fin de su idilio teutón y los ataques en prensa y televisión a la pobre Claudia que lo único que hacía era mirar por sus intereses y ya un poco harta de vestir con veinte años trajes de señora de cincuenta.
A lo largo de estos años le he oído despreciar el buen nombre de nuestra Seguridad Social (cuando Naomi intentó suicidarse por el amor de Joaquín Cortés) diciendo que la culpa era de los servicios de emergencia. Hace no mucho se metía con Galliano y Mcqueen o contra Stella Mcartney cuando ésta lo sustituyó al frente de la muy deficitaria Chloé cuando él estaba al frente de la misma diciendo que la hija de un roquero no iba a saber dirigir una casa que luego aumentó las ventas un 400% en un año.
Su lengua viperina nos ha dado los mejores titulares de moda de los ultimos años, su afilada lengua le ha mantenido en el candelabro de la moda gracias a jugosas declaraciones a una prensa, no especializada, ávida de carnaza que éste despacha sin pudor, es temido, amado y odiado, su dictadura verbal dura demasiado, creo que dura tanto como sus pestilentes y repetitivas colecciones para Chanel, que, gracias a su equipo y a un monton de pasta, siguen poseyendo una fuerza creativa increíble, pero, ¿por qué nadie habla de su desastroso trabajo para su línea Lagerfeld Gallery o su muy sonrojante y vergonzoso puesto al frente de Fendi?.

Para mi es mucho mas interesante el trabajo y lo que puedan decir sobre él los diseñadores contemporáneos que no quieren ser la imagen de una madre elegante que no tuvieron o la supermodelo que no podrán llegar a ser. Me interesa bastante mas lo que pueda decir Miuccia Prada sobre sus colecciones o sobre cómo ve la industria, prefiero leer en qué se ha inspirado Mcqueen para su maravillosa colección de verano, o cómo ha elaborado Pilatti esos bordados de frutas tan, pero tan cursis y a la vez tan tan Saint Laurent, prefiero escuchar a éstos que a este anciano ridículo que no teme a nada ni a nadie porque no tiene nada que perder.













































































































































































